La Puerta...

14 de octubre de 2009

La Jaula



Antes que las palabras se agrieten en este éxtasis de delirio, el recuerdo permanecerá ausente… Antes que mezcle la agonía su dicha y el fruto se emancipe del vientre, recostaré la mustia realidad sobre albas desnudas. Antes que muera el tiempo, que la lluvia se seque, que los mudos silencien sus latidos y los cuerdos disequen su cuerda, hasta paralizarla en el olvido, yo, la que soy, replegará las alas hasta el infinito… No se encuentra la jaula en el rincón del preso. No se encuentra.


Rosario Sabariego

24 de mayo de 2009

Espacio Invisible




Los huérfanos rostros escupen silencio en los cristales; ventanales de añoranza tras tu pecho. Inquietos vendavales de emociones se esconden tras la húmeda capa que gotea por la faz de los inmortales sollozos de tu alma.

Y el eco de tu voz se disuelve como tus lágrimas… en el pozo de tiempo que creaste para el olvido. Te mutilas cada día con recuerdos. Te retuerces, entre las sábanas de ausencia que dejaron los pétalos marchitos de otra época. Sí… Entonces, las eternas mariposas rondaban por los bosques rodeando tu ser con el aura de hojarasca que hoy se reseca con tus pasos…

Y te marchas… por avenidas angostas… hasta plegar tu sombra en la delgada línea de un espacio invisible… donde, cada segundo, navega tu existencia.


Rosario Sabariego

24 de abril de 2009

Miércoles





Somos picos parlantes que escapamos de la realidad por medio del sueño. Hoy andamos, mañana volamos… Somos seres deformes que huimos de la niebla como huye la ola del mar hasta morir en la arena. El hombrecillo no es nadie sin su voraz arma: boca hambrienta de axiomas consumados por la codicia. Nuestros trajes son hipócritas como lo son nuestras voces. Nuestros silencios no cubren el peligro innegable de esta esquina deslucida por las sombras. Otro pico, desnudo, nos observa desde otra dimensión. No vuela, no corre, no anda, … pero tres dedos descansan en su cabeza, resignados a expresarse. Tres dedos indican la fugacidad de los días. Afuera hace frío y ya es miércoles. Nada se detiene al tiempo. Tal vez, un día, este camuflaje pretérito renazca en otros ojos.


Rosario Sabariego

ilustración: Max Ernst

25 de enero de 2009

Espera


A veces, sólo nos queda pasear en calma por orillas tranquilas… Respirar… Sentir que todo pasará. Confiar en que la ceguera verá la verdad de su situación para aclarar nuestros pies en mares serenos.

A veces, sólo nos queda esperar…

Rosario Sabariego

fotografía: Jib Peter